En el taller que se realizó, se
trabajó en forma grupal con el objetivo de analizar ideas que ayuden a los
empleados a pensar mejor y que esto se vuelque en su desempeño.
Como es sabido es una
característica fundamental de la ciencia actual la búsqueda de diversas ideas
sobre cómo pensar mejor. En los últimos años los científicos se han abocado al
estudio de la mente y su funcionamiento a la hora de realizar procesos de
pensamiento. Entre diversas opiniones pueden encontrarse similitudes y
diferencias que contribuyen al objetivo en común.
Para empezar el científico Kevin
Kelly hablo sobre la forma negativa en que se ve el error. Esta perspectiva sugiere que deberíamos
aspirar a triunfar al mismo tiempo que nos preparamos a aprender de una serie
de errores. Hoy en día, desde la niñez, se inculca que fallar lleva al fracaso.
Un camino parecido sigue Roger Schank, ya que critica la educación con respecto
a la experimentación. Cada aspecto de la vida es un experimento, por lo que el
término no solo se refiere a la ciencia. Si en las escuelas se enseñaran
conceptos cognitivos básicos como la experimentación en el contexto de las
experiencias cotidianas, las personas serían más eficaces a la hora de decidir
sobre la educación de sus hijos y demás aspectos de su vida diaria.
Por otro lado, Federico Kukso
afirma que desde el inicio de nuestra historia, las herramientas nos dominan.
Creemos que, como las diseñamos y las fabricamos en masa, somos nosotros quienes
tenemos el mando, cuando estos artefactos y extensiones de nuestros cuerpos
instalan hábitos mentales y marcan nuestra época. Lo mismo aplica Douglas
Rushkoff cuando explica que nuestra incapacidad generalizada para reconocer el
sesgo de las tecnologías que utilizamos nos hace incapaces de desarrollar
cualquier tipo de control sobre ellas. Si el concepto de que las tecnologías
tienen sesgos se convirtiera en conocimiento común, podríamos entonces empezar
realmente a usarlas conscientemente. En cambio, si este concepto no se
generaliza, nuestras tecnologías y sus efectos continuarán confundiéndonos.
Por último, Matt Ridley nos
comunica que el éxito humano es un fenómeno de redes y no una cuestión
individual. Históricamente se vieron obligados a poner en práctica sus cerebros
a trabajar en conjunto, a través de la división del trabajo, el comercio y la
especialización. El éxito humano está basado en la inteligencia colectiva. Una
idea similar tiene el científico Clifford Pickover, quien nos demuestra que el
reconocimiento es para aquel que logra transmitir la idea a la comunidad
científica y no para quien se le ocurre
una idea primero. Si esto se enseñara en las escuelas los innovadores podrían
disfrutar más del fruto de su trabajo y no perderían el tiempo adelantándose o
derribando a sus rivales.
Así como estos avances
científicos se convirtieron en materia de preocupación para las empresas yo
creo que se debería incorporar en el sistema educativo ya que en mi opinión ha
quedado viejo e ineficaz para la sociedad de hoy en día. Si queremos mejorar
nuestra calidad de vida es indispensable saber adaptarnos a un mundo nuevo y en
constante cambio, y para ello deberíamos incorporar estas ideas innovadoras en
la educación que recibimos dado que es esta la que nos provee las herramientas
para insertarnos en la sociedad.