miércoles, 17 de abril de 2013


            En el taller que se realizó, se trabajó en forma grupal con el objetivo de analizar ideas que ayuden a los empleados a pensar mejor y que esto se vuelque en su desempeño.
Como es sabido es una característica fundamental de la ciencia actual la búsqueda de diversas ideas sobre cómo pensar mejor. En los últimos años los científicos se han abocado al estudio de la mente y su funcionamiento a la hora de realizar procesos de pensamiento. Entre diversas opiniones pueden encontrarse similitudes y diferencias que contribuyen al objetivo en común.
Para empezar el científico Kevin Kelly hablo sobre la forma negativa en que se ve el error. Esta perspectiva sugiere que deberíamos aspirar a triunfar al mismo tiempo que nos preparamos a aprender de una serie de errores. Hoy en día, desde la niñez, se inculca que fallar lleva al fracaso. Un camino parecido sigue Roger Schank, ya que critica la educación con respecto a la experimentación. Cada aspecto de la vida es un experimento, por lo que el término no solo se refiere a la ciencia. Si en las escuelas se enseñaran conceptos cognitivos básicos como la experimentación en el contexto de las experiencias cotidianas, las personas serían más eficaces a la hora de decidir sobre la educación de sus hijos y demás aspectos de su vida diaria.
Por otro lado, Federico Kukso afirma que desde el inicio de nuestra historia, las herramientas nos dominan. Creemos que, como las diseñamos y las fabricamos en masa, somos nosotros quienes tenemos el mando, cuando estos artefactos y extensiones de nuestros cuerpos instalan hábitos mentales y marcan nuestra época. Lo mismo aplica Douglas Rushkoff cuando explica que nuestra incapacidad generalizada para reconocer el sesgo de las tecnologías que utilizamos nos hace incapaces de desarrollar cualquier tipo de control sobre ellas. Si el concepto de que las tecnologías tienen sesgos se convirtiera en conocimiento común, podríamos entonces empezar realmente a usarlas conscientemente. En cambio, si este concepto no se generaliza, nuestras tecnologías y sus efectos continuarán confundiéndonos.
Por último, Matt Ridley nos comunica que el éxito humano es un fenómeno de redes y no una cuestión individual. Históricamente se vieron obligados a poner en práctica sus cerebros a trabajar en conjunto, a través de la división del trabajo, el comercio y la especialización. El éxito humano está basado en la inteligencia colectiva. Una idea similar tiene el científico Clifford Pickover, quien nos demuestra que el reconocimiento es para aquel que logra transmitir la idea a la comunidad científica  y no para quien se le ocurre una idea primero. Si esto se enseñara en las escuelas los innovadores podrían disfrutar más del fruto de su trabajo y no perderían el tiempo adelantándose o derribando a sus rivales.
Así como estos avances científicos se convirtieron en materia de preocupación para las empresas yo creo que se debería incorporar en el sistema educativo ya que en mi opinión ha quedado viejo e ineficaz para la sociedad de hoy en día. Si queremos mejorar nuestra calidad de vida es indispensable saber adaptarnos a un mundo nuevo y en constante cambio, y para ello deberíamos incorporar estas ideas innovadoras en la educación que recibimos dado que es esta la que nos provee las herramientas para insertarnos en la sociedad.

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