Este
fragmento sucede en el acto segundo de la obra La casa de Bernarda Albaescrita
por Federico García Lorca, luego de que La Poncia y Adela discuten sobre la
exposición que decide hacer Adela con su cuerpo a horas de la madrugada frente
a Pepe el Romano. El tema principal del fragmento es el de la tensión entre el
deber y el deseo, entre la exterioridad y la interioridad, y entre la ley
social y natural.
El personaje de La Poncia cumple la función del coro griego, que le dice al
héroe todo lo que pasa y se lo anticipa pero no puede hacer nada para evitar la
tragedia. Ella quiere trabajar de empleada en una casa con honra. Poncia cuida
la honra de su patrona y por eso trata de abrirle los ojos, pero ésta se niega
a todo lo que le diga Poncia.
Luego se encuentra Adela que es la más joven de todas las hermanas. Ella es la
única que puede saciar su deseo de pasión reprimida ya que es la amante de Pepe
el Romano.
También se encuentra Martirio, que es resentida la más envidiosa, sobre
todo de Adela. Es la única que siempre se queda despierta hasta horas de la
noche y que está pendiente de lo que pasa en cualquier momento del día.
Finalmente, se encuentran Magdalena y Amelia que no tienen mucha participación
e importancia en la trama, son personajes pasivos.
En este extracto hay muchas tensiones que se desprenden de la lucha entre la
autoridad y la libertad, por ejemplo la exterioridad – interioridad. La
expresión de “Se oyen unos campanillos lejanos como a través de varios muros”
se refiere a la imposibilidad y el límite que hay en esa casa, habla en forma
metafórica. Por eso, en cada acto se da en escenarios más adentro que el
anterior, van cerrando todo hay menos luz. Cada vez había menos posibilidades
de ver al exterior y hay menos ventanas o las cierran. Las hermanas tienen el
deseo de salir al exterior, un lugar donde haya luz, y no sentirse presas ni
ser reprimidas y encerradas en la oscuridad:
“ADELA: ¡Ay, quién
pudiera salir también a los campos!
MAGDALENA: ¡Cada
clase tiene que hacer lo suyo!”
Las ventanas tienen un rol especial, ya que es lo que representa el afuera
desde el interior y también es el lugar donde se comunican los amantes. Son el
límite que permite la mirada de lo que nunca van a poder tener.
“ADELA: Vamos a verlos
por la ventana de mi cuarto.
PONCIA: Tened
cuidado con no entreabrirla mucho, porque son capaces de dar un empujón para
ver quién mira.”
Por su parte, en este fragmento te demuestra que el objeto de deseo de las
mujeres se encuentra en el exterior, por lo cual hay más interés en salir de
esas cuatro paredes a lo externo.
“PONCIA: …Ayer de
mañana llegaron los segadores. Cuarenta o cincuenta buenos mozos.”
Por otra parte, se puede hablar de la ley natural – ley social, que trata de lo
que la sociedad impone a las mujeres tener hijos una vez casadas o tener
relaciones dentro del matrimonio. Si lo hacían con un hombre cualquiera o
alguien a quien amaban pero sin casarse estaba muy mal visto.
“PONCIA: Hace años
vino otra de éstas y yo misma di dinero a mi hijo mayor para que fuera. Los
hombres necesitan estas cosas.
ADELA: Se les
perdona todo.
AMELIA: Nacer
mujer es el mayor castigo.
MAGDALENA: Y
nuestros ojos siquiera nos pertenecen.”
Incluso en este fragmento aparece “una mujer vestida de lentejuelas y que
bailaba con un acordeón”. Esta mujer representa a una prostituta, que es el rol
social de darle la satisfacción que necesita el hombre. Esta clase de mujeres
son el producto de la represión de la sexualidad femenina.
O
también quién debe trabajar o de qué modo. Los hombres podían ser libres y
trabajar en los campos mientras que las mujeres tienen el deber de cumplir con
la realización de las tareas domésticas.
“MAGDALENA:
Son los hombres que vuelven al trabajo.”
La
honra era lo más importante en esa época, y lo que más le importaba a Bernarda,
la honra externa.
Además
de estas tensiones, aparecen varios símbolos en este extracto. El calor es uno.
Las hermanas preferían ante todo, los meses lluviosos, fríos y hasta con
escarcha. Esto se relaciona con la pasión y la sexualidad reprimida. A todas
les gustaba Pepe Romano por la figura masculina que él representaba, y Adela es
la única que planea hacer algo al respecto y que efectivamente lo hace. En esta
situación no hay amor, sino deseo sexual y ella lo sabe. Por este motivo, hay
mayor represión y mayor deseo de transgredir.
“AMELIA: ¿Qué te pasa?”
MARTIRIO: Me
sienta mal el calor.
AMELIA: ¿No es más que eso?
AMELIA: ¿No es más que eso?
MARTIRIO: Estoy
deseando que llegue noviembre, los días de lluvia, la escarcha, todo lo que no
sea este verano interminable.”
Otro símbolo es el de los colores. La obra se da en blanco y negro y en ciertas
ocasiones aparece alguien con color o brillo, significando la alegría y el
color correspondientes al afuera en contraposición con la blancura y luto del
adentro. Por ejemplo, al estar todos de luto vestidos de negro, el vestido
verde de Adela rompe con lo normal y al aparecer así, expresa la libertad.
En conclusión, se podría decir que el final de la obra, todos los
símbolos de las ventanas y el calor, y las tensiones que se desprenden de la
misma, como la ley social – natural y la exterioridad – interioridad, representan de
distintas maneras todos los conflictos que suceden a medida que va pasando la
obra y las oposiciones ya mencionadas anteriormente.
Aunque todavía no se resuelve bien la conclusión y subsisten algunos errores de sintaxis y organización de las ideas, el texto está mucho mejor. Muy bien!
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